Quicktionary II, bolígrafo traductor de idiomas
Sea por la fama de perezosos, por el bajo nivel de aprendizaje de lenguas en nuestro país o porque muchos sencillamente no tenemos más tiempo que dedicar a la tarea, creemos que el invento que hoy os acercamos puede ser una pieza de gran ayuda para muchos españoles y españolas.

Se trata del Quicktionary II, un traductor de idiomas con forma de bolígrafo: ligero, cómodo y no demasiado caro, este aparato podría convertirse en un gran aliado para sacarnos de apuros o para ayudarnos sacar el máximo provecho de nuestro tiempo.

¿Quieres uno de estos? Atiende, porque te contamos más detalles acerca de su uso, sus características y cómo conseguir este maravilloso invento.

Evolución de una exitosa primera versión de Quicktionary, este ‘revolucionario’ aparato tiene la capacidad de leer y traducir el texto del inglés al español (y viceversa) de forma simultánea gracias a un diccionario pre-instalado. En pocas palabras, bastará con pasar el escáner que tiene en el extremo para saber que quiere decir desde una palabra hasta todo un párrafo.

Quicktionary II, bolígrafo traductor de idiomas
Además de lo anterior, este magnífico gadget puede reproducir la pronunciación de palabras ya traducidas al inglés y permite añadir otros diccionarios del inglés al francés, al italiano y alemán.

Por un importe algo más elevado, este lapicero también te permitirá añadir una extensión de memoria de 4MB (MEK) que permitirá almacenar más de 1000 páginas de un texto, guardar numerosas imágenes de tamaño pequeño y conectar el aparato a internet para descargar nuevos diccionarios. También permite transferir los datos a otros dispositivos.

Quicktionary II, bolígrafo traductor de idiomas
Este aparato que parece llegado del futuro es realidad y de hecho puede ser tuyo por menos de 130€ (la versión más sencilla) en Eurocosm.

El aparato es práctico a más no poder. Eso sí, desde luego no sé si será posible aprender inglés como es debido… ¡cuando te acostumbres al Quicktionary el esfuerzo más grande lo hará tu brazo y no tu cerebro!

Y tú qué opinas, ¿será el fin de los diccionarios tradicionales?