Viña Esmeralda renueva su imagen con nuevos vinos
No hay nada mejor que un buen vino. Por ello, te recomendamos Viña Esmeralda que ha presentado una edición limitada en tamaño magnum para celebrar su nueva imagen. Este clásico mediterráneo de Bodegas Torres se ofrece en formato de 150 cl. pero solamente estará disponible en restaurantes y terrazas del arco mediterráneo durante los meses de verano.

La imagen renovada de Viña Esmeralda se inspira en lo clásico para transmitir son su color, textura y forma de escudo de su etiqueta: sofisticación y exquisitez, además de feminidad y sensualidad. Mención especial merece su exclusiva botella, en forma de gota, que representan la frescura y elegancia que siempre han caracterizado este vino blanco.

Viña Esmeralda es un vino fragante y floral, delicado y sedoso. La rosa, el jazmín, la fruta de la pasión y el melocotón forman parte del bouquet de aromas y sabores, convirtiendo a Viña Esmeralda en el vino ideal para aperitivos al sol, junto al mar o en las cálidas noches del verano.

El nuevo diseño de Viña Esmeralda no solo responde a una motivación estética. Con el cambio de botella, más ligera que la anterior, se reduce su huella de carbono, es decir que las emisiones de CO2 que se generan durante su transporte son menores, siendo estos gases de efecto invernadero los causantes del cambio climático. Viña Esmeralda contribuye, aunque sea a pequeña escala, a minimizar las consecuencias del calentamiento del planeta, que afecta de manera especial a la viña por tratarse de una planta extremadamente sensible y que es una de las principales preocupaciones de Bodegas Torres.

Viña Esmeralda renueva su imagen con nuevos vinos
Por último, si te gustan los rosados tienes que descorchar una botella de Viña Esmeralda Rosé porque es como respirar la brisa mediterránea envuelta del aroma de los rosales al pie del viñedo. Aroma floral y frutal al mismo tiempo, delicado y perfumado, donde aparecen frutas rojas y cítricas, con un fondo de melocotón blanco. La crianza sobre lías durante cuatro meses le da redondez y volumen en boca, convirtiéndolo en un vino seductor, idóneo para tomar acompañado durante las puestas de sol, aperitivos en una terraza o cenas románticas en un restaurante con vistas panorámicas. Servido bien fresco, marida especialmente bien con ensalada caprese, pescado ahumado, carpaccio de carne, comida asiática o queso de cabra.